Wednesday, November 12, 2008

El Arte de la amistad

No esperes un tratado.
Este post podría ser un absoluto despropósito. No sé como soy capaz de conservar ni una sola amiga. Soy de las que nunca tiene tiempo para merendar. De las que no llama. De las que se entera de los chismes cuando ya no le interesan a nadie. De las que jamás llama a nadie en su cumpleaños. No tengo detallitos con ninguna amiga. Nunca sé dónde anoté los números de sus teléfonos y veo a algunos recién nacidos cuando ya tienen cuatro años. Soy un asco de amiga, vamos.
Pero, tengo las mejores amigas del mundo. Me tocaron en una tómbola. Son capaces de soportar mi indiferencia y seguirme queriendo. O algo todavía más alucinante: cuando me ven, me dan lo mejor de sí mismas.
Me acaba de pasar con dos de ellas. Una, de vieja data. Otra, una extraña nueva amiga.
Ya va.
Esto está muy mal redactado.
Quise decir que la otra, extrañamente, es mi nueva amiga. Y digo extrañamente, porque desde hace mil años no hago nuevas amigas. ¡Si me resulta complicadísimo conservar las viejas!
Casualidad o causalidad ambas son locas de amarrarlas, ambas son generosas, ambas son divertidas, ambas son sensibles y ambas son artistas.

La de vieja data es una nueva artista. La nueva amiga es artista de vieja data.
Y las dos, en la misma semana me hicieron un maravilloso regalo:

Coty, mi vieja amiga, se atrevió con uno de sus experimentos plásticos. Una composición con diferentes materiales que le vino como anillo al dedo a una aburrida columna de mi casa.

DUDU, una artista emergente que está llenando con sus obras varias exposiciones importantes, me regaló una obra maravillosa y sorprendente que viene con anécdota incorporada: la llevé a montar a la marqueretía más prestigiosa de Caracas y su director, que es además director de una de las galerías más reconocidas, me dió su tarjeta y me pidió, casi me rogó, que le diese su teléfono a la artista que había realizado esa obra.


Yo las adoro a las dos y sus obras están en mi casa y su amistad en mi corazón.
Me alegra en el alma que Coty esté descubriendo una nueva y extraordinaria afición. Y me da vértigo sólo de pensar que uno de los galeristas más reconocidos se ha interesado en la obra de DUDU, una pedazo de artista que lucha a pinceladas por abrirse camino en el difícil mundo del arte.
Las dos saben que no pueden esperar mucho de mí. El próximo vinito seguro que será dentro de tres años. Pero las quiero y les agradezco no haberme borrado de sus libretas telefónicas.

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