lunes 12 de mayo de 2008

Nuevo Punto de Vista

En estos últimos tres meses han pasado algunas cosas que han dado un giro a mis intereses cotidianos.
No es nada nuevo para mí. Estoy acostumbrada a cambiar de aires y busco constantemente nuevos retos y motivaciones. La última de ellas parecerá intrascendente y quizás lo sea para algunos, pero ocupa gran parte de mi tiempo y ha demandado investigación, disciplina, motivación y mucha disposición de ánimo. A finales de enero, un día me miré al espejo y fuí un poco más crítica que otras veces: algo ví que no me gustó demasiado. Con lentitud y parsimonia, en absoluto silencio, sin permiso y sin avisar, unos cuantos kilos de más se apoderaron de mi cuerpo.
Yo sabía que la única solución estaba en mis manos, así que en vez de lamentarme elaboré un plan sencillo e infalible: dieta y ejercicios.
Parece fácil y lo es.
Ese no es el punto. El punto es que soy detallista y obsesiva y me gusta hacer las cosas bien. Investigué acerca de las calorías, de los nutrientes, del metabolismo y de las dietas. Construí la mía, la que mejor se adapta a lo que me gusta y a lo que soy. Me fijé un objetivo lento y seguro. No quería llegar rápido sino llegar bien. Al mismo tiempo diseñé para mí un plan de ejercicios a mi medida, algo que me hiciese feliz. Caminar en un hermoso parque fue un buen comienzo. Gracias Sylvie por tus consejos y por tu ejemplo.
Hoy, ya no camino. Hoy ya estoy corriendo. Con la lengua afuera, pero yo sé que es cuestión de tiempo. Lo importante es que lo estoy disfrutando.
Ya no me gusta decir que estoy a dieta sino que comencé a alimentarme de otra manera.
¿Y esto quita tiempo? Pues sí, quita mucho tiempo si tienes que investigar recetas de ensaladas que te gusten y quieres cocinar los vegetales de una manera más creativa que simplemente hervidos, cosa que para mí no resulta. Quita tiempo si tienes que consumir alimentos frescos y descartas los enlatados pues tienes que comprar comida casi a diario.
Además he decido despegar los gluteos de la silla así que la computadora ha quedado relegada para asuntos casi estrictamente laborales.
Ah! Y no solamente estoy yendo todos los días a caminar/trotar sino que también me inscribí en un gimnasio y estoy descubriendo el placer de trabajar con máquinas y viendo maravillada como poco a poco se va transformando mi cuerpo.
Y además de trabajar con mi abandonado cuerpo también decidí retomar el viejo y maravilloso hábito de leer. Menos horas de computadora, más de papel.
...Y quise volver al teatro, al cine, a la playa. Volver a descubrir el mundo real con los ojos de la niña que un día fuí y que me resultó tan lejana ese día en que me miré al espejo.
Soy BLOGUERA y me gusta.
He descubiertos personas fantásticas que han agregado dicha a mi vida pero vivir encadenada al teclado me estaba ahogando.
Necesito UN RESPIRO y me retiro por un tiempo.
Ya saben que los quiero y que los necesito.
Yo sé que a aquéllos que me quieren les gusta verme volar.
PD: pueden comunicarse conmigo a través de mi correo, mi teléfono y Facebook.

sábado 26 de abril de 2008

OSCURO Y AMARGO


Terrible

cuando se trata del futuro.

Alucinante

cuando se trata del paladar.

martes 22 de abril de 2008

Un día para pasar la página

Me gusta mucho leer. ¿O debería decir me gustaba?

De niña me enganchaba enseguida con cualquier cuento, sobre todo esos de colección como Tres Niñas y un Secreto que después podían convertirse en Tres niñas en Paris o en Tres niñas y cualquier cosa. Me encantaron todos los libros de Julio Verne y ni hablar del Fantasma de Canterville de Oscar Wilde que me fascinaba y me aterrorizaba al mismo tiempo.
Cuando era adolescente recibía una mesada bastante ajustada, pero aún así yo me las ingeniaba para ahorrar dinero y cada cierto tiempo entrar a Las Novedades a rebuscar entre las estanterías los libros que llamaban mi atención y comprarlos. Nada deslumbrante. En mi biblioteca no vas a descubrir tesoros y joyas de la literatura. No hay primeras ediciones ni libros firmados por su autor. De aquella primera experiencia de contacto con los libros quedaron en mis estanterías Herman Hesse, Gibrán Jalil Gibrán y mucha página mística. Además de poesía, claro; Pablo Neruda, Lorca, Miguel Hernández, Machado, León Felipe, Gabriela Mistral y hasta Amado Nervo. Digo "hasta", no por nada, pero es que leer la Amada Inmóvil me parece un acto de masoquismo y cursilería sin precedentes. ¡Pero hay que ver lo que lloré yo la muerte de la mujer de Amado Nervo!

Anibal Nazoa sin embargo, no me hacía llorar como los otros, pero me derretía su ternura. Ya graduada de bachillerato, empecé a sentir pasión por Borges, por Vargas Llosa, el GABO, Plinio Apuleyo Mendoza, Francisco Herrera Luque, Isabel Allende, Rulfo… Por los amados y los odiados por los críticos literarios y por una cierta élite intelectual o pseudointelectual, da igual. Yo siempre leí porque me gustó leer y así sigue siendo.
Descubrí libros que me parecieron joyas y que me hicieron repetir autor como puede ser el caso de El Perfume que me fascinó aunque no así El Contrabajo, y me hice fanática de algunos autores a los que soy absolutamente leal, John Irving por ejemplo o Mario Vargas Llosa. Por supuesto algunos de sus libros me interesan más que otros, pero todos los compro. También viví una época en que se me dio por leer teatro, y otra, ensayos.
Ya se que los libros de cocina, autoayuda, o dietas no tienen nada que ver con la literatura, pero esta categoría, dependiendo de si la etapa de mi vida era de recién casada o de recién divorciada, también atrapó mi interés. (Ni hablar de Harry Potter: tratar de entender qué atraía tanto a los niños terminó enganchándome hasta el fanatismo).

Hubo una época en que por distintas razones me mudé mucho de casa. Desempolvar viejos libros y guardarlos amorosamente en cajas era una maravillosa terapia para mí. Libros que me hipnotizaron, como El Nombre de la Rosa, la serie de El Cuarteto de Alejandría, Oración por Owen, Palinuro de México, La ciudad y los perros, La insoportable levedad del ser, Narciso y Goldmundo, 1984, La peste, El proceso, Cuentos de Amor, Locura y Muerte, Rayuela y muchos otros, son casi un velado recuerdo en mi cabeza. Me gustaron tanto y hace también tanto tiempo que los leí que no quiero releerlos y sentir que de pronto envejecieron y que ya no causan en mí el impacto, el llanto, el amor, o la depresión que sentí en su momento con su lectura. Pero los conservo como si se tratase de un recuerdo del que no puedo prescindir. Y eso que todos los años, como una especie de ritual, en casa hacemos "limpieza de libros", y los llevamos al Banco del Libro.
Hace tiempo que abandoné el hábito de leer unas cuantas páginas antes de dormir. Ya no soy una devoradora de libros y lo digo con cierta tristeza porque las historias que nacen en sus páginas, fueron acompañando mi propia historia a lo largo de los años.
Hubo libros y lo digo con absoluta sinceridad, y además con alegría, que fueron mi mejor compañero de vida, en algún momento.

Pero hoy, día 23 de abril, Día del Libro y día también de mi cumpleaños, decidí pasar con firmeza una página más y a la pregunta de "¿qué quieres de regalo de cumpleaños?" respondí con una sonrisa: LIBROS.

Tomado de Wikipedia:
Hoy 23 de abril se celebra El Día Internacional del Libro, una conmemoración a los
libros y los derechos de autor (copyright), promulgado por la UNESCO que se celebra cada 23 de abril desde 1996 en varios paises, siendo en 2008 más de un centenar.
La elección del día
23 de abril como día del libro, procede de la coincidencia del fallecimiento de los escritores Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega en la misma fecha en el año 1616, aunque realmente no fuese en el mismo día, debido a que la fecha de Shakespeare corresponde al calendario juliano, que sería el 3 de mayo del calendario gregoriano y que Cervantes falleció el 22, siendo enterrado el 23. También coincide con la fecha de nacimiento de Vladimir Nabokov (1899) y fallecimiento de Josep Pla (1981).
En
2001 a iniciativa de la UNESCO se nombró a Madrid Capital Mundial del Libro. Desde entonces cada 23 de abril, diferentes capitales de paises del mundo han ido acogiendo este honor, realizando durante el año diferentes actividades culturales relacionadas con los libros. En 2008 Amsterdam pasará a ocupar este cargo.

jueves 17 de abril de 2008

Niñito...¿me regalas un dibujo?

Cuando mi hija era niña le encantaba pintar y realizar cualquier cantidad de trabajos manuales. Tengo una tierna colección de dibujos enmarcados en millones de corazones y estrellas, y tengo también maravillosas y coloridas mini esculturas de arcilla realizadas con toda clase de detalles.

Creo que a la mayoría de los niños les gusta pintar.

Pero no a todos.
Mi hijo, en este sentido, no se parece mucho a su hermana.
Jamás sintió la necesidad de dibujar "tonterías".
Su producción plástica es bastante escasa. Ultimamente, casi me atrevería a decir que nula. Aunque de vez en cuando sorprende.
Eso sí, él no tiene ningún interés en plasmar lo que le sale del alma y dejar que el pincel o el creyón fluyan por sí solos y reflejen lo que atesora su corazón. Lo suyo es cabeza. Pura y dura. Cabeza y computadora porque el dibujo manual está relegado a los obligatorios trabajos escolares.
Hoy, buscando unos archivos en mis documentos me encontré con lo que te voy a mostrar a continuación. Desconocía que estuviesen archivados en una carpeta llamada Dibujos Paint.
Son los dibujitos de mi niño de ocho años.
Y se llaman así:


Bandera de Venezuela con escudo.

Abstracto.


Panasonic.

=0


Computadora.



La próxima vez que quieras pedirle a un niño que te regale un dibujo asegúrate de tener una computadora y una impresora. Y no esperes una casita.
Que los niños de ahora ya no son como los de antes.

martes 15 de abril de 2008

Parece que fue ayer.

Le hemos escuchado la frasecita a nuestros abuelos, a nuestros padres, y un buen día nos sorprendemos cuando escuchamos que somos nosotros mismos los que, ante la evidencia cierta del paso de los años, decimos "parece que fue ayer".

Entre esta foto y la que sigue hay 24 años de diferencia. Los TRES personajes somos los mismos.


¿Somos los mismos? Qué va!. Somos muchísimo mejores en todos los sentidos. Mi amiga Belén llegó a sus primeros 50 años con mucha marcha. En el fiestón que se montó para celebrarlos, además de las tortillas españolas y las empanadas gallegas, y los chorizos y el salmón y los camarones y las milanesas y una larga lista de divinos platos que no faltan nunca en las fiestas organizadas por Belén, además de las bebidas también abundantes, hubo música de los sesenta, setenta y ochenta, que bailamos, o más bien brincamos, toda la noche.

Pero sobre todo hubo ambiente de verdadera amistad. La vida que siempre nos lleva por distintos caminos, nos unió por una noche en torno a una persona que sabe escribir la palabra amistad con letras mayúsculas. Volver a ver caras a las que había perdido la pista desde hace años ha sido una emoción grande y tratar de recordar la mayoría de los nombres un reto imposible.

Bailamos, comimos, bebimos y nos reímos como si el tiempo no hubiese pasado, y si no fuese porque al día siguiente teníamos los pies llagados, la cabeza a reventar y un cansancio imposible de describir, me atrevería a decir que a pesar del paso del tiempo, de tanto tiempo!, nosotras, las de entonces, seguimos siendo las mismas.

Feliz Cumpleaños Belén y gracias por esta Fiesta Inolvidable!

miércoles 9 de abril de 2008

Amo la Comida.

Este post es raro. Muy raro, porque voy a hablar de comidas que me fascinan y al mismo tiempo de dieta.
Vamos por partes.
Si alguien tiene niños y ha visto la película Ratatouille, entenderá perfectamente mi conexión e identificación inmediata con las sabias palabras del crítico gastronómico, cuando corrigiendo al falso cheff, le hizo saber que a él no le encantaba comer, sino que sencillamente "amaba la comida".
Uno de mis entretenimientos preferidos es comer. Pero no comer por glotonería o comer por saciar el hambre. Hablo de la maravillosa experiencia de descubrir platillos, condimentos y sabores.
Desde un punto de vista muy personal tengo que decir que percibir un nuevo sabor, o tener la oportunidad de saborear uno conocido pero preparado de manera exquisita, me resulta lo más parecido a la felicidad.
Es por eso que dedico gran parte de mi tiempo libre, que es poco y casi siempre nocturno o de fin de semana, a conocer nuevos restaurantes o a visitar los de siempre y pedir ese plato que a mi paladar, es un manjar.
También me encanta cocinar y mi naturaleza dispersa e inquieta me lleva a preparar constantemente platos de mi invención. No siempre con buenos resultados, claro, aunque en mi casa se empeñen en decirme que merezco estar en la Guía Michelin.

Reconozco sin embargo que una cierta predisposición a la impresión estética reduce mi selección a restaurantes que además de una buena carta tengan también algo excepcional en su decoración o ambiente.

Afortunadamente tengo una hija joven, con menos prejuicios y con poco dinero en el bolsillo que, también amante de la buena mesa, se ha dedicado a encontrar lugares insólitos donde se comen platillos para chuparse los dedos.
Uno de ellos, no tiene ni siquiera nombre y es de esos lugares que te atreves a sentarte porque alguien te lo recomendó porque si no... ¡saldrías corriendo del sitio!.
Es un restaurante chino.
Un restaurante chino, chino. Quiero decir, nada de lumpias ni costillitas, ni típicas cosas chinas que según dicen los chinos que conozco o que he leído, en realidad son "engaños para los occidentales" porque en su región de origen no hay nada ni parecido.
Dos platos que me encantan son un pollo con cilantro que es de chuparse los dedos y los camarones con flor de ajo… absolutamente sublimes!


Quizás sea bueno recordar que China es un país gigantesco y que sus estilos de alimentación varían por las diferencias de zona, de clima, de materia prima y de costumbres.

Dicen que probar delicias chinas en China es una experiencia inolvidable. Ya les diré cuando vaya.

Por lo pronto he de decir que no sé si esta comida del restaurante de seis mesas que no tiene nombre, es Guangdong, Shandong, Szechuan o Huaiyang. Además de pequeño y anónimo, sus dueños no hablan ni jota de español, así que con mucho esfuerzo todo lo que lograron explicar es que se trataba de comida del norte de China.
Da lo mismo. El polvo de las cinco especias, el jengibre, el cilantro, la soya, el cebollín y la pimienta de Szechuan, me arrebatan. Dije también que iba a hablar de dieta pero como este post ha salido un poco largo, les cuento de la dieta, del amor a la comida, de los chinos y de cómo se relaciona todo ésto en un próximo post.
Y ya lo dejo, porque me provocó rebuscar en la despensa y llevarme algo a la boca.

martes 1 de abril de 2008

Ocho (8) que no sabes

Jennifer Barreto Leyva me nominó para este Meme. El objetivo es revelar 8 secretos que nadie conoce de mí y a la vez nominar a 8 personas para que lo hagan.


Aquí va mi tarea:

Uno


.1.
Me encanta comer. Pero no me gustan las cosas blandas o aguadas. Todo me gusta al dente y las cosas que al morderlas suenan "crack" o "cronch" o "crik crik crik", me fascinan. Casi todos los vegetales me gustan crudos, o apenas hechos a la parrilla. Es importante que suenen al morderlos. Si no suenan pues es que están demasiado cocinados y ya no me gustan.

Dos


.2.
Hubiese querido ser cantante o actriz. En ambas profesiones me hubiese sentido como pez en el agua. En ambas hice mis pinitos. Pero la presión familiar me pudo y terminé encaminándome hacia algo más ortodoxo. Todavía sueño con que me contrate Almodóvar.

Tres


.3.
No me gustan las mangas largas ni los paraguas. Ambas cosas me hacen sentir muy incómoda. Con las mangas largas me veo rara y con los paraguas me siento ridícula.

Cuatro


. 4.
No como vísceras ni que me maten. ¿Higados, corazones, riñones, cocotxas? No gracias, paso. (Vuelvo inevitablemente a la comida. En realidad, podría relacionar los ocho puntos con el acto de comer).

Cinco


. 5.
Fumo puros. Mi favorito: EXCALIBUR (Hoyo de Monterrey). Hace diez años dejé el vicio del cigarrillo que adquirí a los trece años, pero de vez en cuando, en noches maravillosas de trago y conversación, me gusta saborear un buen puro.

Seis


. 6.
No me gustan los hombres guapos (mi esposo es una excepción).
Lo explico mejor. Nunca he soñado con George Clooney o con Brad Pitt. Me gustan los hombres que no son muy conscientes de que tienen un físico o incluso los que tienen un físico raro. Siempre me encantó, por ejemplo, Tommy Lee Jones.


Siete


. 7.
Me fascinan los zapatos de tacón. Cuanto más altos y más de aguja mejor. Si pudiese, siempre andaría calzada con tacones de vértigo.

Ocho


.8.
Le canté una canción al poeta español Rafael Alberti y él a cambio me dibujó una paloma de la paz y me escribió un poema. Lo perdí, pero el recuerdo sigue intacto en mi cabeza.


Y ahora le paso la antorcha a


Euchy, Dudu, Nosti, Maru, Oswaldo, Miguel, Waiting y Silmariat.
A ver qué descubrimos.

viernes 28 de marzo de 2008

Volaré... oh oh, Cantaré...oh oh oh oh!


Cuando era joven -muy joven- es decir, hace poquitos años, montarme en un avión era para mí una sensación indescriptible de bienestar. Y no estoy hablando de vacaciones, conocer otros lugares o viajar, sino literalmente, de montarme en un avión. Me causaba una enorme excitación y desconocía por completo la palabra miedo.
No sé si es porque tuve adolescencia prolongada y mi sensación de inmortalidad duró mucho tiempo, pero montarme en un avión tenía para mí, cero factores de riesgo.
Como muchas otras cosas, al pasar los años, algo en mí cambió.
Ahora que ya soy madura (más o menos) volar ya no me hace tanta gracia. Creo que el temor comenzó a hacerse presente en el momento en que fui madre y mi cabecita, muy dada a imaginar situaciones dramáticas, empezó a arrojar, clasificar y almacenar un sinfín de posibles catástrofes y sus consecuencias. Una vez más, elección mental equivocada. Hay mil historias eróticas de aviones en las que podía haberme concentrado y posiblemente tendría viajes más placenteros. Pero no. Soy novelera y he elegido preocuparme en vez de relajarme. Preocuparme sobre todo en el momento del despegue y la subidita que parece que nunca termina. En ese lapso de tiempo rezo lo único que me sé -el padrenuestro antiguo porque de la versión moderna no tengo ya referencias-. Cuando el avión se estabiliza, me olvido de que estoy dentro.
No crean quienes han leído hasta aquí que a causa de de este temor evito montarme en un avión. Lo sigo haciendo y además, por mi trabajo, con cierta frecuencia, pero ya no me fascina.

El otro día, por cierto, mientras viajaba por motivos de trabajo hacia Maracaibo, mirando adormecida por la ventanilla observé un campo inmenso de nubes y se me ocurrió pensar que podrían ser muertos, o mejor dicho, se me ocurrió que eso podía ser exactamente el famoso cielo, muertos que se convierten en nubes; nubes pegaditas, nubes gordas, nubes escurridizas, nubes pequeñas… no es una idea muy ortodoxa pero a mí me gustó más que la de convertirme en cenizas. Era bonito ese cielo. No daba miedo.


Hablando de aviones y del cielo, mi hijo ha descubierto y se ha hecho fanático, más bien fanático/obsesivo de un juego de PC al que también yo empiezo a echarle el ojo, llamado Microsoft Flight Simulator X.
Ayer al llegar a casa, el que estaba muy concentrado volando no era exactamente mi hijo.
Por primera vez mi esposo no me saludó porque llegué en el momento justo que él estaba despegando.


¿Alguno de ustedes lo juega?
Microsoft Flight Simulator X es alucinante! Se trata de un simulador de vuelo con hasta 18 modelos de aviones para escoger. Puedes despegar o aterrizar en más de 40 aeropuertos altamente detallados de 28 ciudades del mundo y puedes seleccionar hasta 30 misiones de vuelo diferentes! La verdad es que estamos deseando que sea el cumpleaños de nuestro pequeño para regalarle el "manubrio o volante" especial para el juego y, bueno, ver qué se siente, porque con el teclado no es lo mismo. Y aunque él no los pidió, yo le agregaría los pedales… y otros accesorios que hacen el juego más real.

En fín, volar no cuesta nada y engancharse a la computadora, parece que tampoco.
Si es que al final, somos como niños.

domingo 23 de marzo de 2008

Compás de Espera


La vida tiene su propio tempo. Y creo que saber escucharlo es importante.

Soy naturalmente acelerada y además cargo conmigo la educación que me brindaron: "nada se puede dejar para mañana, no puedes dormir de más porque ya dormirás bastante cuando te vayas para el otro mundo, descansar es cosa de vagos y cualquier momento libre hay que aprovecharlo para limpiar una gaveta". Pero lo que nos enseñaron es tan sólo una excusa para postergar varias de las asignaturas que tenemos pendientes.

Me ha tocado operar a mi hijo pequeño. Algo sencillo que requería anestesia general y unos tiempos de recuperación que le son propios y naturales. Nada que pudiese improvisar. Nada que pudiese acelerar.

He aprendido en este tiempo varias cosas: a tener paciencia (con el seguro, con los médicos, con mi hijo, conmigo misma); a respetar los tiempos de curación donde cada día es distinto al siguiente y sobre todo, he aprendido a tratar de pensar positivamente, algo que creía hacer con frecuencia y que de pronto sentí como un valor ajeno.

Me descubrí pensando en todas las cosas terribles que podían ocurrir, en los errores que podían cometer los cirujanos, en las llamadas telefónicas que podían desconcentrarlos durante la operación, me los imaginé con el bisturí en una mano y enviando mensajes de texto con la otra, dejé de dormir muchas noches hasta que descubrí que invocar el amor perfecto de Dios y concentrame sólo en los beneficios de la operación creaba una mejor atmósfera para todos. Pensar en lo malo no traía nada positivo a nuestras vidas y alteraba mi ánimo, y lo que es peor, si en última instancia pensar positiva o negativamente no influyese en lo absoluto en el resultado, no cabe la menor duda de que pensar positivamente es por muchas razones obvias, la mejor opción que podía tomar.

En estas semanas previas a la operación era muy difícil para mí concentrarme en el blog o en facebook.
Ya todo pasó.
Mi hijo está estupendamente, ha olvidado prácticamente el día de la operación y está disfrutando de un fin de semana libre de dolor en compañía de sus amigos.
Los planes de Dios son perfectos.
Algunos de ustedes conocen mi diatriba religiosa, mi "guabineo" espiritual. Este tiempo me ha servido para hacer lo que siempre quise: conectarme con Dios. Conectarme más profundamente con lo que soy y no con lo que hago.

Gracias a todos los que han pasado por aquí o por Facebook y han dejado cariñosos y sentidos mensajes.
Tener amigos es como tener un jardín eternamente florecido.
Gracias por ser árbustos sólidos en este tiempo que en apariencia fue árido. También ustedes ocupan un espacio importante en mi vida y han sabido tener conmigo su propio compás de espera.
De todo corazón, gracias.

lunes 18 de febrero de 2008

Me despido...por ahora y no por siempre "que no es lo mismo pero es igual".

De entrada, pido disculpas.

A todos. A Mariale porque no leí a tiempo el correo del encuentro bloguero. A la consentida por ni siquiera enterarme que tenía blog de estreno, a unos y a los otros, a todos los que han visitado y han dejado comentarios y a los que yo ni siquiera he tenido la cortesía de devolver la visita adjuntando un corazón, que como diría mi madre, no cuesta nada.
Pero tengo un lío de actividades y citas que me tienen corriendo y sin tiempo para este entretenimiento tan sabroso que es el blog.
Espero que sepan comprenderme. Los quiero mucho a tod♥s y me despido advirtiendo que no blogueo más.

O que lo haré a un nuevo ritmo.

Por ahora.



Actualización:
Anita dice unas cosas de mí que me ruborizan. Gracias de todo corazón.

miércoles 13 de febrero de 2008

14 DE FEBRERO


No me gusta la cursilería que rodea al Día de Los Enamorados.
Admito no ser muy romántica, pero creo que lo que realmente me molesta es el carácter público de la celebración, la obligatoriedad, el tener que celebrar un día en el que a lo mejor lo que quieres es descansar, o salir con una amiga y no con tu compañero, el tener que comprar algo porque lo dijo alguien en un día que ni te casaste, ni te enamoraste, ni te empataste.
Creo que el amor es el motor de la vida pero el Día de los Enamorados no me gusta.
De todas formas, si tú eres de los que lo celebra con toda intensidad, y descubres algún buen restaurante, un regalo genial, un viaje fantástico o un detalle inusual del que yo pueda hacer uso cualquier otro día, te agradezco el dato.


Y si TÚ me lees ya sabes de sobra, aunque no lo celebremos, lo que te quiero.

Si has leído hasta aquí, mereces terminar de escuchar este hermoso bolero que cantan Ana Belén y Antonio Banderas.


No sé por qué te quiero

será que tengo alma de bolero

tú siempre buscas

lo que no tengo

te busco en todos

y no te encuentro

digo tu nombre

cuando no debo.

No sé por qué te quiero

si voy a tientas

tú vas sin freno

te me apareces

en los espejos

como una sombra

de cuerpo entero,

yo me pellizco

y no me lo creo.

Si no me hicieran

falta tus besos

me tratarías

mejor que a un perro

piensa que es libre

porque anda suelto

mientras arrastras

la soga al cuello.

Querer como te quiero

no va a caber

en ningún bolero

te me desbordas

dentro del pecho

me robas tantas

horas de sueño

me miento tanto

que me lo creo.


Si no me hicieran falta tus besos...


Querer como te quiero

no tiene nombre

ni documentos

no tiene madre no tiene precio

soy hoja seca

que arrastra el tiempo

medio feliz en medio del cielo.

domingo 10 de febrero de 2008

Una extraña relación.

Lo ví por primera vez a los diecinueve años cuando comencé a trabajar.


Desde ese entonces tenemos una relación de amor/odio que se mantiene intacta con el paso de los años. Me atrevería a decir que dependo de él a tal punto que aún cuando sé que está cerca de mí para cumplir con su deber, yo me mantengo alerta, como si él no existiese, como si me fuese a abandonar para siempre. Quizás algún día lo haga.

Quizás llegue el día en que yo me sienta totalmente liberada. Por lo pronto no veo manera de deshacerme de él. Lo necesito como el aire que respiro.

¿Tu también tienes un despertador que odias?



El mío suena religiosamente de lunes a viernes a las cinco y cincuenta y cinco de la mañana. Y aunque ya debería estar acostumbrada, adaptada, resignada, lo cierto es que cada vez que lo oigo, sobresaltada, es como si se tratase de la primera vez.

Es el kikirikí nuestro de cada día. El absurdo tictac de la monotonía. El inevitable segundero del deber que cada mañana, con inalterable puntualidad, me llama.

Aclaratoria: Los gallitos de las fotos pertenecen a la decoración del Restaurante Le Coq d´Or.

miércoles 6 de febrero de 2008

Tarea

Escribe 50 veces la siguiente frase:

No voy a caer en la tentación de Facebook

No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook
No voy a caer en la tentación de Facebook

sábado 2 de febrero de 2008

¡SORPRESA!

Me encantan las sorpresas.

Esta semana las tuve por partida doble, o triple, y todas relacionadas con Blogger.
Algunos blogueros, por iniciativa de mi loca Gabriela, allá en Holanda, nos metimos en el juego del Amigo Secreto, un juego divertido que se realiza en Venezuela en época de Navidad en el que un amigo que no sabes quién es, te da sorpresas durante quince días (cartas, dulcitos, notas...) mientras tú haces lo mismo con otro y así sucesivamente, hasta formar una cadena. El que organizó Gabriela, al ser virtual, tuvo una dinámica diferente pero no por ello dejó de ser divertido. Claro que, a mí como a la gran mayoría, el regalo no me llegó en diciembre -Nosti, todavía espero por tu tarjeta-.


El que yo envié por fin le llegó esta semana a la bella Bexza, una amiga bloguera a quien tuve la fortuna de conocer el año pasado. Yo estaba segura de que Bexza sería la más bella modelo para un regalo que sólo ella puede lucir tan bien.
A mediados de la semana también llegó el regalo que me enviaron a mí, pero lo más increíble es que llegó acompañado de mi gran amigo bloguero Saúl, más conocido por los Pandilleros del Centro como el Chuuuuuuuuuuunior!
Saúl fue uno de los primeros blogueros con los que intercambié palabras y muchas risas en la red, y por fortuna para mí, fue el amigo al que le tocó hacerme un regalo sorpresa. DJ Sóniko como yo lo bauticé desde el principio, vino de la mano de su inseparable Crismar, su esposa bloguera a quien también había conocido el año pasado. Aparecieron por sorpresa en mi oficina y fue para mí una hora de inmensa alegría. Gracias Saúl por esa hermosa y muy útil agenda con poemas de Neruda.

Ya el fin de semana pasado Blogger me había regalado un día de inmensa alegría pues recibí la visita de mis queridísimas DUDU y EUCHY. Con éllas y con Dr. Douglas pasamos una tarde inolvidable. Euchy tiene la evidencia de la locura grabada en su celular.

Ha sido una semana bonita de esas en las que te sientes bien con todo y sin que nada grande haya ocurrido en tu vida. Pequeñas cosas hacen que se ilumine el milagro de la felicidad. Gracias a todos por haberme dado una semana se sonrisas.

También ha sido una semana muy dura de trabajo y sobre todo de enredos de trabajo. Visitamos una nueva instalación para eventos que no conocíamos y en la visita, obligadamente pedimos ver los baños para saber con qué se van a encontrar los invitados. Muy pocas veces se tiene la oportunidad de entrar en un baño de hombres vacío. Así que no perdimos la oportunidad de hacernos la foto imposible.
Feliz Carnaval. O como decían en mi casa cuando yo era niña, Feliz Antroido.

lunes 28 de enero de 2008

No tengo nada que ponerme

Si eres mujer, seguro que lo has dicho alguna vez. Si eres hombre, seguramente te ríes cada vez que escuchas la frase.
Para las mujeres es muy común sentir que no tenemos nada que ponernos aunque el closet esté repleto de ropa y accesorios.

En estos días, "alguien en mi casa" me dijo que necesitaba zapatos.

Pues será para montar una zapatería y venderlos, pensé yo, porque a la vista está que lo que necesita no es precisamente zapatos, sino un curso intensivo de reeducación consumista.


Reconozco sin embargo, que tengo una cierta compulsión por los lentes. Me pierden. Huyo de las ópticas porque no importa qué tan recientes sean los que tengo. Siempre me parece que hay unos que son mejores o que me gustan más.

¿Y tú, qué? ¿Hay algo material que te haga perder la cabeza? ¿Lo tuyo son libros o son carteras?

Vamos, desembucha que quiero conocer tus manías.
FOTO: PAULA MASO